viernes, 7 de diciembre de 2012

PLENO NACIONAL. La buena Dirección Espiritual conduce a Solemnes Vigilias


El pasado fin de semana del 30 de noviembre al día 2 de diciembre se celebró en la Casa de Ejercicios “ Cristo Rey “ en Pozuelo de Alarcón ( Madrid ) la Jornada de Espiritualidad así como el Pleno nacional de la Adoración Nocturna Española a la que asistimos un centenar aproximado de Adoradores entre los que se hallaban seis Directores Espirituales, Presidentes Diocesanos, Delegados de Zona y un amplio grupo de Jóvenes.


El encuentro resultó de lo más agradable por el ambiente reinante de camaradería, participación, comunicación y consenso; este año había elección de Presidente del Consejo Nacional en el que resultó reelegido nuestro querido D. CARLOS MENDUIÑA FERNÁNDEZ, por amplísima mayoría, mi felicitación más efusiva para quien tanto y bien está realizando a favor de nuestra A.N.E.

Quiero destacar la presencia de siete Directores Espirituales en la reunión: D. José Ángel ( Vicedirector Espiritual del Consejo nacional) y los Sacerdotes D. Plácido (Tui-Vigo), D. Valerio ( Plasencia ), D. Antonio Aranda ( Jaén ) D. Juan Daniel ( Almería ) y D. Isidoro Amutio ( Logroño ); en la reunión del Pleno fueron sabios consejeros, con el conjunto de Adoradores amigos y en el servicio a la Palabra, La Mesa y el Perdón volcados en su misión.

Para quiénes no han disfrutado de estas relaciones con su respectivos Consiliarios, entre los que lamentablemente me hallo, cabe la esperanza de saber que como en la viña del Señor los hay de todo, tanto curas como seglares y todos precisamos de la Misericordia Divina.

La Vigilia de OCHO HORAS, con turnos de 60 minutos y participación de 90 adoradores, incluidos los Curas, fue algo maravilloso; la bellísima Capilla, fue la Jerusalen de aquella noche, allí estaba JESUS EUCARISTÍA irradiándonos la alegría del Adviento que comenzaba, todos felices saboreando aquel momento y observando como la noria nos iba robando el tiempo.

¡ Ay si como lo comentado de nuestros Curas proliferara también el celo por unas Vigilias extensas con el Señor ¡

jueves, 6 de diciembre de 2012

CELEBRACION DEL CXXV ANIVERSARIO DE LA SECCIÓN DE PLASENCIA



VIGILIA EXTRAORDINARIA 125 ANIVERSARIO DE ANE Y 50 ANIVERSARIO DE ANFE DE PLASENCIA.

Lo celebraron conjuntamente ANE y ANFE el día 22 de septiembre de 2012 en la Catedral de Plasencia.

Los días anteriores martes, miércoles y jueves tuvieron un triduo con exposición del Santísimo Sacramento en tres parroquias diferentes y el viernes en San Martín un acto de poesía y música con temas de Adoración a Jesús Sacramentado.


Fue presidida por el Señor Obispo de Plasencia D. Amadeo Rodríguez Magro acompañado por 14 sacerdotes.

ASISTENTES:


Presidente Nacional: D. Carlos Menduiña Fernández
Delegado de Zona: D. José Luis Sánchez Merino
Presidente diocesano de Plasencia: Juan Plata Ruano
Presidente diocesano de Mérida- Badajoz: D. Manuel Gordillo Tarral
Vicepresidenta de Coria- Cáceres: Dª Fuencisla Ruano Santa Teresa
Presidente diocesano de Toledo: D. Juan Ramón Pulido
Presidente diocesano de Salamanca: D. Ernesto Santadaría Delgado
Alcalde de Plasencia: D. Fernando Pizarro
Concejal de Cultura: D. Ángel Custodio

10 Secciones de ANE diócesis de Plasencia 82 adoradores
5 Consejos diocesanos 22 adoradores
3 Secciones de otras diócesis 12 adoradores
12 Secciones de ANFE diócesis de Plasencia 90 adoradoras
_______________
Adoradores y adoradoras 212
30 Banderas
Asistieron entre 200 y 220 fieles no adoradores. En total 420 personas aproximadamente.

(Datos facilitados por el Presidente Diocesano de Plasencia)

NOTA: La autoridades civiles nos acompañaron hasta el final de la Vigilia y participaron del ágape fraterno con que nos obsequiaron en el enlosado de la catedral.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

AÑO INTERNACIONAL DE LA FE, el compendio de la nueva evangelización (III)

Publicamos el tercer fascículo sobre el Año de la Fe, los anteriores se hallan dentro de estos artículos, con fecha 29 de octubre y 10 de noviembre.

Nos pueden ayudar en nuestra meditación sobre la Fe desde el soporte del Compendio del Catecismo de la Iglesia.

1
4.- Creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.-
Compendio, números 36 a 48
I. Puntos de partida.-

Nuestras preguntas.-

En la medida en que se refieren a Dios, ¿todas las religiones son iguales? ¿Qué novedad
aporta la fe cristiana cuando proclama que Jesucristo ha revelado definitivamente quién es
Dios? ¿Cuál es la relación entre Dios y el hombre y el hombre y Dios? Jesucristo ha
revelado el Misterio de Dios, de su vida íntima y de su voluntad salvadora. Creer en Él es
la vida de los hombres. Esto ha cambiado la historia.

La Palabra de Dios.-

«A Dios nadie lo ha visto nunca, el Hijo Unigénito que está en el seno del Padre, Él nos lo
ha revelado».
Jn 1,18
«La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo,
esté con todos vosotros».
2 Co 13,13

El testimonio de la Iglesia.-

«Con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no una sola
Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza.
Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y
también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.
De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres
Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad».

Prefacio de la Santísima Trinidad

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo
eres un solo Dios, un solo Señor,
no una sola Persona,
sino tres Personas distintas de una misma naturaleza.
Cuanto creemos de tu gloria, Padre,
porque tú lo revelaste,
lo afirmamos también de tu Hijo
y del Espíritu Santo, sin diferencia alguna.
Por eso, al proclamar nuestra fe
en la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos a tres personas distintas,
2
de única naturaleza e iguales en dignidad.
A ti los ángeles y arcángeles,
con todos los coros celestiales,
te alaban sin cesar:

II. Exposición de la fe.-

1. Quién es Dios. Los nombres de Dios.-
Leer nn. 36 y 37

36. ¿Por qué la profesión de fe comienza con «Creo en Dios»?
198-199
La profesión de fe comienza con la afirmación «Creo en Dios» porque es la más importante: la fuente
de todas las demás verdades sobre el hombre y sobre el mundo y de toda la vida del que cree en Dios.
37. ¿Por qué profesamos un solo Dios?
200-202 228
Profesamos un solo Dios porque Él se ha revelado al pueblo de Israel como el Único, cuando dice:
«escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el Único Señor» (Dt 6, 4), «no existe ningún otro» (Is 45,
22). Jesús mismo lo ha confirmado: Dios «es el único Señor» (Mc 12, 29). Profesar que Jesús y el
Espíritu Santo son también Dios y Señor no introduce división alguna en el Dios Único.
En la Biblia (Antiguo Testamento), se ha revelado el nombre de Dios. La palabra hebrea
con cuatro letras «YHWH», viene a significar «El es», y se pronuncia Yahvé.
Leer nn. 38 a 40
38. ¿Con qué nombre se revela Dios?
203-205 230-231
Dios se revela a Moisés como el Dios vivo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob» (Ex 3, 6). Al mismo Moisés Dios le revela su Nombre misterioso:
«Yo soy el que soy (YHWH)» (Ex 3, 14). El nombre inefable de Dios, ya en los tiempos del Antiguo
Testamento, fue sustituido por la palabra Señor. De este modo en el Nuevo Testamento, Jesús,
llamado el Señor, aparece como verdadero Dios.
39. ¿Sólo Dios «es»?
212-213
Mientras las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer, sólo Dios es en sí mismo la
plenitud del ser y de toda perfección. Él es «el que es», sin origen y sin fin. Jesús revela que también
Él lleva el Nombre divino, «Yo soy» (Jn 8, 28).
40. ¿Por qué es importante la revelación del nombre de Dios?
206-213
Al revelar su Nombre, Dios da a conocer las riquezas contenidas en su misterio inefable: sólo Él es,
desde siempre y por siempre, el que transciende el mundo y la historia. Él es quien ha hecho cielo y
tierra. Él es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia,
«rico en misericordia» (Ef 2, 4), siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser espiritual, trascendente,
omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la verdad y el amor.
«Dios es el ser infinitamente perfecto que es la Santísima Trinidad» (Santo Toribio de Mogrovejo)
En el Nuevo Testamento, Jesucristo nos revela que Dios es Verdad y Amor.
Leer nn. 41 y 42
3
41. ¿En qué sentido Dios es la verdad?
214-217 231
Dios es la Verdad misma y como tal ni se engaña ni puede engañar. «Dios es luz, en Él no hay
tiniebla alguna» (1 Jn 1, 5). El Hijo eterno de Dios, sabiduría encarnada, ha sido enviado al mundo
«para dar testimonio de la Verdad» (Jn 18, 37).
42. ¿De qué modo Dios revela que Él es amor?
218-221
Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por
sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo «es amor» (1 Jn 4, 8.16), que se da
completa y gratuitamente; que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se
salve por él» (Jn 3, 16-17). Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es
eterna comunicación de amor.

2. Padre, Hijo y Espíritu Santo.-

Pero la revelación mayor sobre Dios que Jesucristo ha llevado a cabo ha sido mostrarnos
que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este es el Misterio de la Santísima Trinidad.
Jesucristo lo reveló al mostrarse como verdadero «Hijo de Dios» y al darnos a conocer al
Espíritu Santo.
Leer nn. 46 y 47
46. ¿Qué nos revela Jesucristo acerca del misterio del Padre?
240-243
Jesucristo nos revela que Dios es «Padre», no sólo en cuanto es Creador del universo y del hombre
sino, sobre todo, porque engendra eternamente en su seno al Hijo, que es su Verbo, «resplandor de
su gloria e impronta de su sustancia» (Hb 1, 3).
47. ¿Quién es el Espíritu Santo, que Jesucristo nos ha revelado?
243-248
El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios, uno e igual al Padre y al
Hijo; «procede del Padre» (Jn 15, 26), que es principio sin principio y origen de toda la vida
trinitaria. Y procede también del Hijo (Filioque), por el don eterno que el Padre hace al Hijo. El
Espíritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo encarnado, guía a la Iglesia hasta el conocimiento
de la «verdad plena» (Jn 16, 13).
El Compendio resume muy bien nuestra fe en Dios Trino en el n. 48. Leerlo.
Hay tres personas que tienen la misma naturaleza, porque las tres personas son
igualmente Dios y son el mismo Dios. Es Dios el Padre; es Dios el Hijo; y es Dios el
Espíritu Santo.

La Trinidad es el misterio central de nuestra fe. Creemos en un Dios que es Padre, Hijo
y Espíritu Santo. Y, si somos cristianos, vivimos «dentro» de este misterio
.

Como dice el sacerdote en la Misa:
«Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén».
Leer nn. 44 y 45
44. ¿Cuál es el misterio central de la fe y de la vida cristiana?
232-237
4
El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad. Los
cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
45. ¿Puede la razón humana conocer, por sí sola, el misterio de la Santísima Trinidad?
237
Dios ha dejado huellas de su ser trinitario en la creación y en el Antiguo Testamento, pero la
intimidad de su ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón humana
e incluso a la fe de Israel, antes de la Encarnación del Hijo de Dios y del envío del Espíritu Santo.
Este misterio ha sido revelado por Jesucristo, y es la fuente de todos los demás misterios.

3. La estructura del Credo.-

Comprobar que la estructura del Credo tiene tres partes dedicadas al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo respectivamente. Leer el Credo, situado antes del n. 33.
En el Credo se habla de la relación del Hijo con el Padre: «Hijo Único de Dios, nacido del
Padre antes de todos los siglos».
Y del Espíritu Santo: «que procede del Padre y el Hijo». Porque es igualmente Dios se
añade que «recibe una misma adoración y gloria».

III. Propuestas para conocer y vivir.-
Reflexión y diálogo
.-

• ¿Qué significa Yahvé?
• ¿Por qué sabemos que Dios es Trino?
• ¿Cómo se relacionan las tres Personas divinas?

Recordar.-

El resumen del numero 48.
48. ¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?
249-256 266
La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu
Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la
plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por
sus relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre, el
Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.

Conocer más.-

Repasar despacio el credo niceno-constantinonapolitano.
Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
5
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe
una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

Llevar a la vida.-
Leer el número 43 del compendio como sugerencia de vida.
43. ¿Qué consecuencias tiene creer en un solo Dios?
222-227 229

Creer en Dios, el Único, comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias;
confiar siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera dignidad de
todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las cosas creadas por Él.

Para orar.-


• Comenzar con la Señal de la Cruz.
• Rezar el Acto de Fe de la tradición española y a continuación el Gloria, contenidos
ambos en el Apéndice oracional.
«Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el
Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio, concédenos
profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad, y adorar su Unidad
todopoderosa. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen».
Misal Romano. Oración colecta de la Santísima Trinidad

TEMA DE REFLEXIÓN PARA NUESTRAS VIGILIAS NOCTURNAS DE DICIEMBRE




Reflexiones sobre la Fe.- III

Con estas frases extraídas del Catecismo podemos resumir nuestra fe en la Trinidad: “No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas. “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre; el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza”. Y, a la vez, afirmamos: “El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que el Padre o el Hijo”. (Catecismo, cf. 253, 254).

La aceptación de los misterios de la Trinidad Beatísima, de la Encarnación del Hijo de Dios, de la vida divina en nosotros, de la venida del Espíritu Santo, de la resurrección de los muertos, es el primer paso para que la acción redentora de la Gracia, la participación en la naturaleza divina, comience a germinar en nuestro espíritu, y la realidad de la nueva criatura en Cristo inicie su configuración en nuestro ser, en el yo personal de cada cristiano.

La Escritura nos lo dice brevemente y con claridad: "El justo vive de la fe" (Rom, 5, 1). La fe recibida en la inteligencia no limita su acción a la mente del hombre; ha de convertirse en vida. La fe afecta a la integridad de la persona; no se reduce a una mera información acerca de una verdad o a un conocimiento más amplio y profundo de una verdad de la que ya teníamos una cierta noticia.

La indicación de Cristo a los discípulos no deja lugar a dudas: "Si guardáis fieles mi enseñanza, perteneceréis a mis verdaderos discípulos. Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Jn 8, 31-32).

De nada sirve que nuestra mente sea iluminada con las verdades eternas si nuestro vivir no se convierte en reflejo de la luz recibida. "¿Tú crees que Dios es uno?”, se pregunta el apóstol Santiago, y añade: "Haces bien. También los demonios creen, y se estremecen" (Jac 2, 19).

La Verdad de Dios, que es Cristo, hace posible, y es, el fundamento de cualquier otra verdad, y sin la cual, el campo de la inteligencia humana se reduce a la comprobación experimental, si acaso científica de los hechos, sin penetrar jamás ni en el porqué ni en el para qué de las personas y de los universos, de todo lo que acontece, de todo lo que existe.

La Verdad de Cristo recibida en la fe, y aceptada en el acto de fe, lleva al hombre a reconocerse en toda su identidad como criatura. La sabiduría germina en la posición del espíritu que se reconoce "creado a imagen y semejanza de Dios, hijo suyo, y llamado a participar, de alguna forma, en la naturaleza divina".

Este desarrollo del germinar de la fe, va en cierto modo paralelo al descubrimiento de la grandeza de Dios, de la Verdad de Cristo, "en quien se hallan encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia" (Col 2, 3). De esta forma, por la fe, habitará Cristo en nuestros corazones y seremos capaces de comprender "con todos los santos cuál es la anchura y longitud, y altura y profundidad del misterio de Cristo" (Ef 3, 18).

A este crecer en la fe se corresponde, en el corazón del creyente, una relación personal con Dios y, por tanto, el deseo de adorar. Adorar no es ningún acto de vasallaje ni de humillación de la criatura, sino la realización plena de la sabiduría. Adorar es gozar en el amor de la persona amada de la verdad descubierta, conscientes de que ese amor es el que da significado, sentido y contenido a nuestra vida, que en la fe descubre su propia verdad.

Adorar a Dios, que es encontrar nuestro lugar ante Él, por la fe, nos lleva a encontrar nuestro lugar en el mundo, entre los hombres y las mujeres que nos rodean, en la tarea que desarrollamos.

* * * * * *

Cuestionario


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Cuando estoy en adoración ante Cristo Eucaristía, ¿renuevo mi fe en su Presencia Real Sacramental?

¿Me doy cuenta de que es la acción del Espíritu Santo en mi alma, la que me mueve a arrodillarme ante el Santísimo Sacramento?

¿Procuro leer con frecuencia el Nuevo Testamento, para encontrarme con Jesucristo, y conocer mejor su vida?










sábado, 10 de noviembre de 2012

AÑO INTERNACIONAL DE LA FE, el compendio de la nueva evangelización (II)


Continuamos con la reflexión iniciada en el anterior artículo publicado en este blogg con fecha 29 de octubre pasado



3.- La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia

Compendio, números 18 a 24

I. Puntos de partida.-

Nuestras preguntas.-

La Biblia es un libro único, que ha orientado la vida de millones de personas durante miles
de años. Es el lugar privilegiado de la revelación de Dios y la Iglesia la venera. ¿Qué
criterios deben guiarnos en su lectura para reconocerla como Palabra que Dios nos dirige?

No podemos conocer a Jesucristo si desconocemos la Biblia. ¿Por qué esto es así?

La Palabra de Dios.-

«Tu Palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo».
Sal 118, 89

«Todo cuanto fue escrito en el pasado se escribió para enseñanza nuestra, para que con
la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza».
Rm 15, 4

El testimonio de la Iglesia.-

«Desde que el Concilio Vaticano II ha subrayado el papel preeminente de la Palabra de
Dios en la vida de la Iglesia, se ha avanzado mucho en la asidua escucha y lectura atenta
de la Sagrada Escritura... Es necesario que la escucha de la Palabra se convierta en
encuentro vital, en la antigua y siempre válida tradición de la Lectio Divina, que permite
encontrar en el texto bíblico la palabra viva que interpela, orienta y modela la existencia».
Juan Pablo II. - Novo millenio ineunte, 39

II. Exposición de la fe.-

1. Los libros de la Biblia.-
La Biblia o Sagrada Escritura es un conjunto de libros de distinto estilo literario y de
distinta época, que recogen la historia de la salvación que Dios ha realizado con el hombre.
Ver la lista de los libros de la Sagrada Escritura y sus abreviaturas al inicio del Compendio.

La Biblia tiene dos partes:
• El Antiguo Testamento que trata de la Antigua Alianza con Israel.

• El Nuevo Testamento que trata de la Nueva Alianza, realizada con Jesucristo.
Testamento significa aquí lo mismo que Alianza o pacto.
Leer nn. 21 a 23

21. ¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento para los cristianos?
121-123

Los cristianos veneran el Antiguo Testamento como verdadera Palabra de Dios: todos sus libros
están divinamente inspirados y conservan un valor permanente, dan testimonio de la pedagogía
divina del amor salvífico de Dios, y han sido escritos sobre todo para preparar la venida de Cristo
Salvador del mundo.

22. ¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento para los cristianos?
124-127 139
El Nuevo Testamento, cuyo centro es Jesucristo, nos transmite la verdad definitiva de la Revelación
divina. En él, los cuatro Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, siendo el principal testimonio
de la vida y doctrina de Jesús, constituyen el corazón de todas las Escrituras y ocupan un puesto
único en la Iglesia.

23. ¿Qué unidad existe entre el Antiguo y el Nuevo Testamento?
128-130 140

La Escritura es una porque es única la Palabra de Dios, único el proyecto salvífico de Dios y única
la inspiración divina de ambos Testamentos. El Antiguo Testamento prepara el Nuevo, mientras
que éste da cumplimiento al Antiguo: ambos se iluminan recíprocamente.

El Antiguo Testamento se compone de 46 libros que recogen la historia de la relación de
Dios con el pueblo de Israel. Estos libros o escritos se pueden dividir en tres tipos:
• Los escritos de tipo histórico, que recogen los momentos principales de la historia de
Israel y de su Alianza con Dios.

• Los escritos de los Profetas de Israel.
• Los escritos de la sabiduría de Israel y los salmos.

El Nuevo Testamento reúne los 27 libros que narran la vida y el mensaje de Jesucristo así
como la de los primeros discípulos:
• Los cuatro Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
• Los Hechos de los Apóstoles, que es como una primera historia de la Iglesia.
• Las cartas de los Apóstoles: de san Pablo, san Pedro, san Juan, Santiago, Judas, y la
carta a los Hebreos.
• El Apocalipsis.
Al conjunto de los libros que forman la Biblia se le llama «canon».
• Leer n. 20

20. ¿Qué es el canon de las Escrituras?
120 138

El canon de las Escrituras es el elenco completo de todos los escritos que la Tradición Apostólica
ha hecho discernir a la Iglesia como sagrados. Tal canon comprende cuarenta y seis escritos del
Antiguo Testamento y veintisiete del Nuevo.

2. La Biblia como Palabra de Dios.-
La Biblia se podría leer como un conjunto de escritos de una cultura antigua. Pero a
nosotros no nos interesa leer la Biblia sólo porque sea un documento antiguo, sino porque
nos transmite la revelación de Dios. Queremos escuchar, a través de la Biblia, la Palabra
del Dios vivo, que ha intervenido en la historia de Israel y de la Iglesia, y que hoy nos sigue
hablando.

La Biblia es el recuerdo vivo de su presencia y de su intervención para salvar a la
humanidad. Dios inspiró y ayudó a los autores sagrados que escribieron estos libros.

Por
eso, decimos que la Escritura está inspirada, ya que ha sido hecha con la ayuda del
Espíritu Santo. Hay que leer la Biblia con el mismo espíritu con que fue escrita.
Leer n. 18
18. ¿Por qué decimos que la Sagrada Escritura enseña la verdad?
105-108 135-136

Decimos que la Sagrada Escritura enseña la verdad porque Dios mismo es su autor: por eso
afirmamos que está inspirada y enseña sin error las verdades necesarias para nuestra salvación. El
Espíritu Santo ha inspirado, en efecto, a los autores humanos de la Sagrada Escritura, los cuales
han escrito lo que el Espíritu ha querido enseñarnos. La fe cristiana, sin embargo, no es una
«religión del libro», sino de la Palabra de Dios, que no es «una palabra escrita y muda, sino el
Verbo encarnado y vivo» (San Bernardo de Claraval).

3. La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia.-

La Palabra de Dios no puede ser leída de cualquier manera, tenemos que tener en cuenta
estos tres elementos:

Leerla en conversación personal con el Señor.

Leerla acompañados por maestros que tienen la experiencia de la fe y que han penetrado
en el sentido de la Sagrada Escritura.

Leerla en la gran compañía de la Iglesia, de forma que poco a poco penetramos cada vez
más en la Sagrada Escritura, en la que Dios habla realmente con nosotros hoy.
Leer nn. 19 y 24

19. ¿Cómo se debe leer la Sagrada Escritura?
109-119 137
La Sagrada Escritura debe ser leída e interpretada con la ayuda del Espíritu Santo y bajo la guía
del Magisterio de la Iglesia, según tres criterios: 1) atención al contenido y a la unidad de toda la
Escritura; 2) lectura de la Escritura en la Tradición viva de la Iglesia; 3) respeto de la analogía de
la fe, es decir, de la cohesión entre las verdades de la fe.

24. ¿Qué función tiene la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia?
131-133 141-142
La Sagrada Escritura proporciona apoyo y vigor a la vida de la Iglesia. Para sus hijos, es firmeza
de la fe, alimento y manantial de vida espiritual. Es el alma de la teología y de la predicación
pastoral. Dice el Salmista: «lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (Sal 119,
105). Por esto la Iglesia exhorta a la lectura frecuente de la Sagrada Escritura, pues «desconocer
la Escritura es desconocer a Cristo» (San Jerónimo).

I II . Propuestas para conocer y vivir.-

Reflexión y diálogo.-
• ¿Cuántos libros tiene la Biblia y qué significa «Testamento»?
• ¿Por qué la Biblia es Palabra de Dios?
• ¿Por qué decimos que la Biblia está inspirada?

Recordar.-
• Tipos de libros que tiene la Biblia.
• Los criterios de interpretación de la Biblia.
Conocer más.-
• Profundizar en el contenido y en el orden de los nn. 11 a 24

Llevar a la vida.-
• Antes de la misa del domingo leer con detenimiento las lecturas correspondientes.

Para orar.-
Canto: «Tu palabra me da vida» (Salmo 118).
«Señor Padre Santo, tú que nos has mandado escuchar a tu Hijo el predilecto, alimenta
nuestro espíritu con tu Palabra; así con mirada limpia contemplaremos gozosos la gloria
de tu rostro. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén».
Misal Romano, oración colecta del II domingo de Cuaresma

viernes, 2 de noviembre de 2012

TEMA DE REFLEXIÓN para la Junta de Turno del mes de NOVIEMBRE

REFLEXIONES SOBRE LA FE (II)

La fe ilumina la inteligencia abriéndola a la luz de la verdad revelada, y haciéndola capaz de vislumbrar los misterios de la vida de Dios. Con la gracia recibida en el Bautismo como don gratuito de Dios, nuestra inteligencia comienza a vislumbrar los rayos de luz de la Verdad, de Dios.

“El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos” (Catecismo, 156).

A través de los actos de fe, en los que manifestamos el deseo de dejarnos inundar más y más por esa luz de Dios, la virtud de la fe se convierte en un hábito de nuestro pensar que amplía paulatinamente los límites de nuestra razón –sin confundir los planos- y nos ayuda a penetrar en la realidad de Dios que Cristo nos ofrece en su propia vida: revelación del Padre, de la vida intratrinitaria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

“Un solo Dios en tres Personas distintas”; es la primera gran afirmación de nuestra fe.

“Dios es significa además: todos nosotros somos sus criaturas. Somos criaturas queridas por Él y destinadas a la eternidad. El hombre proviene del amor creador de Dios” (Ratzinger, El Dios de Jesucristo).

“Para el cristiano, nos recuerda el Catecismo, creer en Dios es inseparable de creer en Áquel que Él ha enviado, su Hijo amado, en quien ha puesto toda su complacencia (Mc 1, 11)”. Dios nos ha dicho que le escuchemos. El Señor mismo dice a sus discípulos: ‘Creed en Dios, creed también en mí’ (Jn 14, 1). Podemos creer en Jesucristo porque es Dios, el Verbo hecho carne (cf. n. 151).

“No se puede creer en Jesucristo sin tener parte en su Espíritu. Es el Espíritu Santo quien revela a los hombres quién es Jesús. Porque “nadie puede decir: “Jesús es Señor” sino bajo la acción del Espíritu Santo”. Nosotros creemos en el Espíritu Santo porque es Dios” (cf. n. 152).

La revelación de Dios, Uno y Trino, se ha ido desvelando a través de los tiempos. Dios envió a los profetas para que anunciaran su Nombre al pueblo de Israel. “Yo soy el que soy”, dijo Dios a Moisés en el Sinaí.

“La revelación del Nombre inefable “Yo soy el que soy” contiene la verdad que sólo Dios ES. Dios es la plenitud del Ser y de toda perfección, sin origen y sin fin. Mientras todas las criaturas han recibido de Él todo su ser y su poseer. Él sólo es su ser mismo y es por sí mismo todo lo que es” (Catecismo, cf. n. 213).

Con Jesucristo y en Jesucristo, Dios desveló al hombre sus más hondos misterios; y de manera muy particular, nos hizo comprender –en la medida en que los seres humanos podemos llegar a comprenderlo- la realidad de que “Dios es Amor”.

“Dios es amor” (Jn 4, 8. 16); el ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo; Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él” (Catecismo, cf. n. 221).

* * * * * *

Cuestionario

Al hacer la señal de la cruz, ¿renuevo mi fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo?

¿Soy consciente, al comenzar la Santa Misa, que se va a celebrar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?

¿Nos damos cuenta de que el Amor de Dios Padre nos crea; el Amor de Dios Hijo nos redime; el Amor de Dios Espíritu Santo nos santifica?

lunes, 29 de octubre de 2012

AÑO INTERNACIONAL DE LA FE, El compendio de la nueva evangelización

Pretendamos vivir intensamente éste tiempo, en el que S.S. Benedicto XVI en unión con todos los Pastores de la Iglesia nos llama a profundizar sobre nuestra Fe; Europa y nuestra querido País, estado componente de la misma, viven unos tiempos desérticos en los que la oración y prácticas religiosas han quedado obsoletas, nos mueve más la crisis económica que detenernos a considerar la crisis de valores; tierras cristianas, evangelizadoras de otros continentes ahora muestran carencia Fe en nuestro Padre, Creador, Redentor nuestro cuyo Espíritu continua asistiéndonos en nuestras Obras.

Estamos en el momento clave del inicio del Año; avancemos en el estudio y divulgación de cuánto nos resulte interesante pues el tesoro encontrado no debemos retenerlo de manera personal.

En la familia; nuestro grupo de amigos; los hermanos de nuestras Asociaciones Religiosas podemos y debemos participar en el discernimiento y divulgación de todo cuánto nos conduzca a las metas fijadas de conocer, amar y servir más a nuestro Padre y Señor.

Un amigo Diácono me/nos facilitará material suficiente a tal fin que se irá insertando en éste recuadro; comienzo por el primer fascículo:

1.-El compendio en la nueva evangelización
Compendio, números 33 a 35 y 79 a 80

I. Punto de Partida.-
Nuestras preguntas

Es preciso comprender que la fe es de actualidad permanente y de gran racionalidad.
¿Es la fe compatible con la razón? ¿Tiene algo que decir a la vida de las personas? El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica es una nueva guía para la transmisión de la fe, que nos ayuda a conocer y a vivir mejor la fe que nos une.

La Palabra de Dios

«Jesús se acercó a ellos y les habló así: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Mt 28,18-20

El testimonio de la Iglesia

«Lo que en el gran Catecismo se presenta de manera detallada, en el Compendio se
encuentra recapitulado en sus contenidos esenciales, que luego se han de traducir al
lenguaje diario y se han de concretar siempre de nuevo. No se puede leer este libro como se lee una novela. Hace falta meditarlo con calma en cada una de sus partes, dejando que su contenido, mediante las imágenes, penetre en el alma.»
Benedicto XVI


II. Exposición de la fe

1. Una nueva evangelización y un nuevo Catecismo.-

Evangelizar significa anunciar la «Buena Noticia» de Jesucristo, que es una buena nueva para todos los hombres.
Leer nn. 79 y 80

79. ¿Cuál es la Buena Noticia para el hombre?
422-424
La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16), muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, enviando «a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Ga 4, 4-5).

80. ¿Cómo se difunde esta Buena Noticia?
425-429

Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a Cristo, a fin de llevar a todos los hombres a la fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de Cristo.

Para dar a conocer la fe cristiana a los que deseaban bautizarse o a los que querían profundizar, la Iglesia siempre ha utilizado los símbolos de la fe, compuestos ya desde los primeros siglos. El más importante es el Credo, que proclamaron los primeros Concilios
(Éfeso en el año 431, Nicea en el año 325 y Constantinopla, en el año 381). Hay otro más antiguo y muy importante que llamamos Símbolo de los Apóstoles. (Ver el Credo y el Símbolo de los Apóstoles, antes del n. 33.)
Leer nn. 33 a 35

33. ¿Qué son los símbolos de la fe?
185-188
199.197

Los símbolos de la fe, también llamados «profesiones de fe» o «Credos», son fórmulas articuladas con las que la Iglesia, desde sus orígenes, ha expresado sintéticamente la propia fe, y la ha transmitido con un lenguaje común y normativo para todos los fieles.

34. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más antiguos?
189-191

Los símbolos de la fe más antiguos son los bautismales. Puesto que el Bautismo se administra «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19), las verdades de fe allí profesadas son articuladas según su referencia a las tres Personas de la Santísima Trinidad.

35. ¿Cuáles son los símbolos de la fe más importantes?
193-195

Los símbolos de la fe más importantes son: el Símbolo de los Apóstoles, que es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, y el Símbolo niceno-constantinopolitano, que es fruto de los dos primeros Concilios Ecuménicos de Nicea (325) y de Constantinopla (381), y que sigue siendo aún hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.

El papa Juan Pablo II propuso una nueva evangelización para el comienzo del tercer
milenio.

En síntesis, nueva evangelización quiere decir:
• Una renovación y revitalización de la vida cristiana de los creyentes;
• un nuevo anuncio a quienes se han alejado;
• y un primer anuncio a quienes no conocen el Evangelio.

Como instrumento para la nueva evangelización, se preparó el Catecismo de la Iglesia
Católica. Fue promulgado por Juan Pablo II en 1992. De ese Catecismo, se hizo un
Compendio, promulgado por Benedicto XVI en 2005.
Leer los nn. 1 y 2 de la «Introducción» del Compendio

1. ¿Cuál es el designio de Dios para el hombre?
1-25
Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo como Redentor y Salvador de los hombres caídos en el pecado, convocándolos en su Iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza.

30
«Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza (…). Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (San Agustín).

2. ¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios?
27-30
44-45

Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental.


2. Cuatro partes del Catecismo y cuatro dimensiones de la vida
cristiana.-


El Catecismo de la Iglesia Católica y también el Compendio tienen cuatro partes, porque la vida cristiana tiene cuatro dimensiones profundamente unidas:
La profesión de la fe en:

Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La celebración del misterio de Cristo, que nos llena de esperanza.

La forma de vida, presidida por la caridad.

• La oración, que impregna y sostiene toda la vida del cristiano.

Si estudiamos detenidamente el «índice» del Compendio vemos claramente definidas sus
cuatro partes:

I. La profesión de la fe. Profesar quiere decir declarar y adherirse con la vida a aquello que se cree. Nuestra fe, contenida en el Credo, es expuesta íntegramente en esta parte.

II. La celebración del Misterio cristiano. Un gran misterio, un acontecimiento magnífico y lleno de significado y de fuerza cambió la historia de la humanidad: la muerte y la resurrección de Cristo. Los cristianos lo recordamos y celebramos cada día.

III. La vida en Cristo. La manera de vivir cristiana es vivir como Cristo, amando a Dios Padre y a todos los hombres.

IV. La oración cristiana.

La oración tiene gran importancia y llena de sentido la vida de los creyentes. La oración cristiana más importante es el Padrenuestro, Jesús mismo nos la enseñó como forma de rezar al Padre.

3. Lo que pretende esta propuesta formativa
Sirviéndonos del Compendio, vamos a tratar de revitalizar y renovar cada uno de estos aspectos de nuestra vida cristiana:
• El conocimiento de la fe.
• La comprensión y la mejor participación en las celebraciones litúrgicas.
• Nuestra manera de vivir, que nos lleve a la conversión y sea verdaderamente
cristiana.
• La oración y el trato con Dios.

III. Propuestas para conocer y vivir
Reflexión y diálogo:

• ¿Qué es la nueva evangelización?
• ¿Qué es el Compendio y para qué sirve?
• ¿Cuáles son las cuatro partes del Catecismo?
• ¿Qué es la profesión de fe?
• ¿Qué es la celebración del misterio cristiano?
• ¿Qué es la vida en Cristo?
• ¿Qué es orar?

Recordar:
• Las cuatro partes del Catecismo y las cuatro dimensiones de la vida cristiana.

Conocer más:
• Leer los números del 3 al 6 de la «Introducción» y el Motu proprio del papa Benedicto XVI, que están al inicio del Compendio.
3. Tres son las características principales del Compendio: la estrecha dependencia del Catecismo de la Iglesia Católica, el estilo dialogal y el uso de imágenes en la catequesis.

Ante todo, el Compendio no es una obra autónoma ni pretende de ningún modo sustituir al Catecismo de la Iglesia Católica: más bien remite a él constantemente, tanto con la puntual indicación de los números de referencia como con el continuo llamamiento a su estructura, desarrollo y contenidos. El Compendio, además, pretende despertar un renovado interés y aprecio por el Catecismo, que, con su sabiduría expositiva y unción espiritual, continua siendo el texto de base de la catequesis eclesial de hoy.
Como el Catecismo, también el Compendio se articula en cuatro partes,correspondientes a las leyes fundamentales de la vida en Cristo.

La primera parte, titulada «La profesión de la fe», contiene una oportuna síntesis de la lexcredendi, es decir, de la fe profesada por la Iglesia Católica, tomada del Símbolo Apostólico,ulteriormente explicitado y detallado por el Símbolo Niceno-Constantinopolitano, cuya constante proclamación en la asamblea cristiana mantiene viva la memoria de las principales verdades de la fe.

La segunda parte, titulada «La celebración del misterio cristiano», presenta los elementos esenciales de la lex celebrandi. El anuncio del Evangelio encuentra, efectivamente, su respuesta privilegiada en la vida sacramental. En ella los fieles experimentan y dan testimonio en cada momento de su existencia, de la eficacia salvífica del misterio pascual, por medio del cual Cristo ha consumado la obra de nuestra redención.

La tercera parte, titulada «La vida en Cristo», presenta la lex vivendi, es decir, el compromiso que tienen los bautizados de manifestar en sus comportamientos y en sus decisiones éticas la fidelidad a la fe profesada y celebrada. Los fieles, en efecto, están llamados por el Señor Jesús a realizar las obras que se corresponden con su dignidad de hijos del Padre en la caridad del Espíritu Santo.

La cuarta parte, titulada «La oración cristiana», ofrece una síntesis de la lex orandi, es decir, de la vida de oración. A ejemplo de Jesús, modelo perfecto de orante, también el cristiano está llamado al diálogo con Dios en la oración, de la que es expresión privilegiada el Padre Nuestro, la oración que nos enseñó el mismo Jesús.

4. Una segunda característica del Compendio es su forma dialogal, que recupera un antiguo género catequético basado en preguntas y respuestas. Se trata de volver a proponer un diálogo ideal entre el maestro y el discípulo, mediante una apremiante secuencia de preguntas, que implican al lector, invitándole a proseguir en el descubrimiento de aspectos siempre nuevos de la verdad de su fe. Este género ayuda también a abreviar notablemente el texto, reduciéndolo a lo esencial, y favoreciendo de este modo la asimilación y eventual memorización de los contenidos.

5. Una tercera característica es la presencia de algunas imágenes, que acompañan a la
articulación del Compendio. Provienen del riquísimo patrimonio de la iconografía cristiana. De la secular tradición conciliar aprendemos que también la imagen es predicación evangélica. Los artistas de todos los tiempos han ofrecido, para contemplación y asombro de los fieles, los hechos más sobresalientes del misterio de la salvación, presentándolo en el esplendor del color y la perfección de la belleza.

Es éste un indicio de cómo hoy más que nunca, en la civilización de la imagen, la imagen sagrada puede expresar mucho más que la misma palabra, dada la gran eficacia de su dinamismo de comunicación y de transmisión del mensaje evangélico.

6. Cuarenta años después de la conclusión del Concilio Vaticano II y en el año de la Eucaristía, el Compendio puede constituir un ulterior instrumento para satisfacer tanto el hambre de verdad de los fieles de toda edad y condición, como la necesidad de todos aquellos que, sin serlo, tienen sed de verdad y de justicia. Su publicación tendrá lugar en la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia universal y evangelizadores ejemplares en el mundo antiguo.

Estos apóstoles vieron lo que predicaron, y dieron testimonio de la verdad de Cristo hasta el martirio. Imitémosle en su impulso misionero, y roguemos al Señor para que la Iglesia siga siempre las enseñanzas de los Apóstoles, de quienes ha recibido el primer anuncio gozoso de la fe.

Llevar a la vida:

• Leer todos los días uno o dos números del Compendio o del Catecismo.

Para orar:
«Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación de tu doctrina le
enseñe a cumplir siempre, de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén».
Misal Romano, oración colecta del VII domingo del tiempo ordinario.
Terminar con la Señal de la Cruz.